Hacia una Europa sostenible en el marco del sistema alimentario con horizonte al 2030

Oportunidades y retos del futuro.

Muchos retos son cada vez más acuciantes y han surgido otros nuevos que ponen en peligro la prosperidad económica, nuestra sociedad y nuestro medio ambiente. Si queremos un futuro mejor para todos, necesitamos reinventar el crecimiento económico sostenible vinculado a una adecuada política alimentaria.

Hoy día la política alimentaria se organiza y apoya en el marco de sistemas alimentarios que inician desde la producción primaria (agricultores) hasta el consumo pasando por la producción (transformación), poniendo de manifiesto abiertamente lo que a menudo se halla encubierto bajo la superficie. Debido a la imbricación de los alimentos en numerosos ámbitos de la vida, como la educación, salud, medio ambiente, comercio, relaciones sociales y cultura, el valor debe dotarse de una estrategia integral enfocada en que la sociedad puede dejar claro qué es lo que quiere y qué puede alcanzarse con su sistema alimentario.

En ese sentido, la Organización de Naciones Unidas (ONU) propone dentro de su agenda la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a fin de brindar un marco fundamental y orientativo para una acción conjunta dirigida a alimentar el mundo de forma sostenible de aquí al 2030. De allí su lema: SOSTENIBILIDAD DE LA GRANJA A LA MESA”.

Para la ODS la producción de alimentos sigue ejerciendo presión sobre nuestro medio ambiente, al tiempo que el 20 % de nuestros alimentos termina en la basura. La agricultura de la UE ha logrado auténticos progresos en el ámbito del clima y el medio ambiente, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20 % y los niveles de nitratos en los ríos en un 17,7 % desde 1990. Pero queda mucho por hacer a lo largo de toda la cadena alimentaria[1].

En ese sentido, la ODS propone que un sistema mundial de alimentación y agricultura debería considerar lo siguiente:

  • La creación de un nuevo valor económico de más de 1,8 billones de euros en 2030.
  • La generación de 200 millones de puestos de trabajo de aquí a 2050.
  • El suministro de alimentos nutritivos para una población mundial en aumento.
  •  Incentivar mayores ingresos, contribuir a la recuperación de los recursos naturales.
  •  Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ser mucho más resistente a los riesgos derivados del cambio climático[2].

Por su parte, los ciudadanos europeos tienen un interés claro en asegurarse de que sus alimentos procedan de fuentes sostenibles. En un informe elaborado por Karl Falkenberg se indicó que la «marca» de los alimentos europeos debería girar en torno a la sostenibilidad: vivir bien y compartir de manera justa dentro de los límites del planeta[3]. Esto indica un énfasis social tanto como medioambiental y económico.

Se trata de cuestiones delicadas pero importantes en materia de sostenibilidad dentro del sector alimentario que pueden contribuir a que una política alimentaria integral apoye en términos prácticos la armonización social en la población a escala global.

 

Por Cristhian Tavera

Especialista en derecho corporativo

[1] ODS. DOCUMENTO DE REFLEXIÓN HACIA UNA EUROPA SOSTENIBLE EN 203. 2009. Pág. 2.

[2] Idem. Ref 1.

[3]Falkenberg K (2016). Sustainability Now! A European Vision for Sustainability. CEEP, número18, 20 de julio.

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